Siguenos en Facebook
Buscar

"Tenía que encontrarla... tenía que encontrarla..."

Centauros del Desierto (1956)

The Searchers

01:59

$3,750,000

Western

Texas. En 1868, tres años después de la guerra de Secesión, Ethan Edwards, un hombre solitario, vuelve derrotado a su hogar. La persecución de los comanches que han raptado a una de sus sobrinas se convertirá en un modo de vida para él y para Martin, un muchacho mestizo adoptado por su familia.

John Wayne

Ethan Edwards

Jeffrey Hunter

Martin Pawley

Vera Miles

Laurie Jorgensen

Natalie Wood

Deborah "Debbie" Edwards (older)

Ward Bond

Rev. Capt. Samuel Johnston Clayton

John Qualen

Lars Jorgensen

Olive Carey

Mrs. Jorgensen

Henry Brandon

Chief Cicatrice (Scar)

Ken Curtis

Charlie McCorry

Harry Carey, Jr.

Brad Jorgensen

Antonio Moreno

Emilio Gabriel Fernandez y Figueroa

Hank Worden

Mose Harper

Beulah Archuletta

Wild Goose Flying in the Night Sky (Look)

Walter Coy

Aaron Edwards

Dorothy Jordan

Martha Edwards

Pippa Scott

Lucy Edwards

Patrick Wayne

Lt. Greenhill

Lana Wood

Deborah "Debbie" Edwards (younger)

Mae Marsh

Dark Cloaked Woman at Fort Guarding Deranged Woman (uncredited)

Ruth Clifford

Deranged Woman at Fort (uncredited)

John Ford

Director, Writer, Producer

Frank S. Nugent

Screenplay

Max Steiner

Music, Original Music Composer

Winton C. Hoch

Director of Photography

Merian C. Cooper

Story, Characters, Producer, Executive Producer

C.V. Whitney

Producer

Patrick Ford

Producer

James Basevi

Art Direction

Victor A. Gangelin

Interior Designer, Set Decoration

Jack Murray

Editor

Alan Le May

Novel

Charles Arrico

Costume Design

Howard Wilson

Sound Designer

Frank Hotaling

Art Direction

Hugh McDowell Jr.

Sound Recordist, Sound Designer

Fae M. Smith

Hairdresser

Web Overlander

Makeup Artist

Jack Obringer

Makeup Artist

Robert Rhea

Assistant Camera

Vera Tomei

Hairstylist

PRODUCTORAS

Warner Bros. Pictures

C.V. Whitney Pictures

El guía del desfiladero (Pathfinder) (2007)

Regreso al futuro III (1990)

Conspiración de silencio (1955)

Si te gusta Centauros del desierto, te recomendamos:

Grupo salvaje (1969)

El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

Río Bravo (1959)

Raíces profundas (1953)

La reina de África (1952)

Río Rojo (1948)

El tesoro de Sierra Madre (1948)

Las uvas de la ira (1940)

La diligencia (1939)

Sopa de ganso (1933)

The Searchers

The Searchers

Por José Luis Vázquez

0/10

25.05.2015

Tengo la inmensa fortuna de que me gustan todos los géneros cinematográficos por igual, me gusta el CINE por encima de cualquier otra consideración, pero debo admitir que hay dos por los que siento una especial debilidad: las buenas historias de amor y el western clásico americano.

Son casi 50 años de mi existencia contemplando cabalgadas a la luz de la luna, duelos al sol o en establos al amanecer, grupos salvajes, tipos errantes a la búsqueda de su estrella solitaria, Johnny guitarras, magníficos socorriendo a desheredados, tipos en perpetuo estado fronterizo y enérgicas chicas de saloon entre otros aditamentos y condimentos que convierten a este género en algo único, una asombrosa aventura de vivir. Con la peculiaridad de ser el más puro y genuino, pues nunca más que aquí se hace realidad el concepto del Séptimo Arte como imagen en movimiento, con la cámara girando sobre su propio eje.

Todo este preámbulo para indicarles que CENTAUROS DEL DESIERTO es mi western favorito. La Biblia del mismo. Precisamente por ello, no quiero tirar en esta ocasión excesivamente de datos y prefiero apelar a las impresiones grabadas a fuego que me proporciona esta colosal, bellísima y estelar película en la que se juntaron, lo habían hecho ya en varias ocasiones y lo volverían a hacer unas cuantas veces más, mi director y actor favoritos, es decir, John Ford y John Wayne.

El poema trágico, desolador, de imágenes cegadoras que legaron resulta impagable. Decir que es homérico sería insuficiente, quedarme escaso. Elevaron la tragedia a categoría máxima en el lejano Oeste.

Ha sido, es, el favorito de Spielberg, Welles, Scorsese o tantos otros genios del cine. De una belleza visual y ética únicas. Seguramente Clint Eastwood lo tuvo muy en cuenta, muy presente en la composición del protagonista de la igualmente memorable GRAN TORINO. Pero sin mimetismos, absorbiéndolo y centrifugándolo adecuadamente.

La demostración de que Wayne ha sido el más grandes e incontestable  actores específico en celuloide, de una fisicidad imponente, como lo son en la actualidad, en menor medida claro y salvando las distancias, porque él además era todo un personaje que trascendía, traspasaba la pantalla, el neozelandés Russell Crowe, el español Javier Bardem o tantísimos estadounidenses, desde Tom Hanks hasta Morgan Freeman.

Su complejo, relativamente racista, inadaptado y finalmente vulnerable, en realidad siempre lo había sido, la rabia y la derrota continua seguramente le habían consumido, Ethan Edwards, queda ya para las antologías. Su interpretación agónica, titánica, sensible, sin rastro o pizca alguna de afectación, épica, dramática… es imposible de olvidar.

Entre decenas, contiene una secuencia que define una de las mejores virtudes del cine de Ford y del gran cine norteamericano, por su capacidad de síntesis y sugerencia. Me refiero a la manera con que su cuñada coge su esclava, su guerrera, cuando llega al principio al hogar de su hermano.  Son apenas unos segundos, pero la forma en que lo hace y es contado, explica que ahí ha habido en el pasado un volcán amoroso de grado diez en la escala Richter. La constatación de una pasión cuyos rescoldos, cuyas cenizas todavía no se han acabado de cicatrizar pese al tiempo transcurrido.

Pero, además, nos ofrece cabalgadas por el querido Monument Valley de una emoción difícil de definir, escarceos filmados con la habitual maestría de su director, bastante sentido del humor, sobre todo como consecuencia del romance surgido y no admitido entre Vera Miles y Jeffrey Hunter, elípticas y sanguinarias puestas de sol, indios, parte de la compañía estable fordiana, luz, vida.

Y luego está ese plano con el que se abre y cierra la  película. A propósito de una puerta en la que Wayne entra solo, desplazado, sujetándose el brazo, pero que acabará rehuyendo, recluyéndose en su soledad, en su desarraigo, en su inadaptación, en su fracaso asumido. Homenaje a un actor muy querido por el maestro, con el que había trabajado en su etapa muda, Harry Carey.

Hermosísima a rabiar, casi testamentaria como varias de la última etapa fordiana, conmovedora hasta el corvejón, inalterable al paso del tiempo, eterna.

CCC



mispeliculas.es

©2021 mispeliculas.es | Catalogador de películas, cine y series   info@mispeliculas.es
aviso legal | política de privacidad | política de cookies | condiciones de contratación

flaticon.es

Icons made by Freepik and others
from www.flaticon.com

The Movie DB

mispeliculas.es utiliza la API TMDB pero no está avalado ni certificado por TMDB.
mispeliculas.es uses the TMDb API but is not endorsed or certified by TMDB.